jueves, abril 07, 2011

CINCUENTA Y UN AÑOS




Conozco a Gerardo Godoy desde 1977 cuando llegué a estudiar en Córdoba. Es un gran amigo desde entonces y comparto con el solo cosas profundas.

Es uno de los amigos con el que comparto esa clase de cosas.

Gerardo es médico como yo, se dedica a la auditoría para mantener su verdadera vocación que es el cine.

Cuando lo conocí en Córdoba alimentaba su primaria vocación que era el tango. Era curioso visitarlo y ver que encabezaba su departamento un póster de Pichuco cuando el tenía 18 años. Ese es Gerardo.

Con el tiempo me mudé a Bs As y al poco tiempo llegó el. Vivimos en mundos diferentes. Esos mundos que una ciudad de millones de habitantes puede ofrecer, pero compartimos una historia y un detalle: de nuestra camada de egresados con muchísimos muertos jóvenes, somos supervivientes y nos llamamos mutuamente: “Amigo vivo”.

Nos queremos mucho y nos vemos poco. Menos de lo que yo quisiera, pero para los cumpleaños estamos siempre cerca y Gerardo viene a casa a las fiestas ya cansado del día y se duerme rápidamente. Así todos lo conocen como “mi amigo el que se duerme”: ese es Gerardo.

El nació y se crió en Devoto (provincia de Córdoba) muy cerca de San Francisco. Único hijo de la pareja de Cita y Dante. Dante Godoy, rector del colegio secundario de Devoto, famosos por ser muy estricto en la educación y conducta de los estudiantes.

Los estudiantes de Devoto se dividen entre los que aman a Dante (50%) y los que lo odian.

En 1969, año del “cordobazo” y del alunizaje, llegó a Devoto en un programa de familia sustituta Ted Guth oriundo de Iowa, clase 1951. Ted comprendió rápidamente que estaba en el grupo de los que amaban a Dante y cuando regresó a USA acordobezado se propuso firmemente retribuirle a su maestro tantas atenciones. Ted está seguro que los métodos pedagógicos de Dante no funcionarían ahora pero que serían indispensables.

Ted es cordobés por adopción, habla muy buen castellano y juega bastante bien al truco (chupino, como el le dice). Un yankibés.

Al regresar a USA Ted se graduó de Químico en Los Ángeles y se doctoró en San Diego. Estando en San Diego fue testigo de la lucha de los rectores por atraer premios Nobeles a las cátedras y rememora. Los rectores invitaban a los sabios a dar conferencias en San Diego los días viernes. Luego los llevaban de copas junto a los estudiantes a los bares de La Jolla con vista al mar. Cuando habían circulado unas cuantas copas les preguntaban: “¿No preferiría vivir acá y dar cátedras antes que morirse de frío en Yale o Princeton?”. Un buen porcentaje de profesores aceptaron y el nivel de la UCSD subió rápidamente. En esta universidad se doctoró Ted. Ahora trabaja como asesor en cuestiones de contaminación ambiental.

Es 6 de abril del 2011 y se cumplen 51 años de mi nacimiento. Al igual que en 1995 que la fecha me encontró volando por el Pacífico hacia Australia, esta vez mi cumpleaños me encuentra en California y vuelve a durar 32 hs.

A las 20 hs del 5 de abril comienzan los saludos desde Bs As donde ya empieza el 6. Gachi es la primera en saludarme por Skype y descorcho un champagne delante la cámara, me lo sirvo en un vasito plástico y como una olvidable comida de rotisería en una habitación cutre del Ramada de Carlsbad.

Amanezco y llueve, decido dejar el hotel y llegar a San Diego manejando muy despacio por la costa. La idea es detenerme en La Jolla a almorzar.

El viaje junto al mar es maravilloso, pero llegando a La Jolla pierdo la ruta costera y termino internado en los suburbios de San Diego. El GPS hace el resto. Devuelvo el coche y un taxista etiope me trae hasta el Hotel Sofía. Le gusta el futbol, adora a Messi y a Claudio Paul Caniggia y juega de wing derecho.

En la recepción del hotel me dicen que tengo un mensaje de Ted Guth. Que lo llame. Subo al cuarto, me instalo y lo telefoneo. Me dice que pasará a buscarme a las 3 p.m.

Gerardo me mandó una foto de Ted, así que cuando llega puntual lo reconozco enseguida. Un grandulón con cara de buenazo que habla en cordobés con acento. Sin ningún protocolo se muestra feliz de que esté en San Diego y me dice que me hará dar un paseo y luego comeremos algo.

Sin que le diga nada, mientras hablamos de su experiencia en Devoto y sobre como conoció a Dante H (como llama cariñosamente al papá de Gerardo) sale disparado en su camioneta hacia La Jolla por la autopista 5 y a la altura de Del Mar donde me muestra el hipódromo que montara Big Crosby, sale de la autopista y gira hacia la costa. Llegamos justo a la altura donde perdí el camino ribereño y sin que yo le comentara todo ese periplo, dobla en el sitio exacto donde yo debía haberlo hecho y erré, y empieza un paseo fabuloso por la famosa costa norte de San Diego: “¡ Que mal viven los pobres, no?!” me comenta el yankibés. Se ríe e inmediatamente me pregunta: “¿Cómo le llaman a esos pájaros?”: “Gaviotas”, respondo. “Agarrame las pelotas!!!” y se ríe a pata suelta. Rápidamente entiendo que voy a hacer buenísimas migas con el yankibés.

Me muestra las instalaciones de la Universidad donde se graduó con orgullo y sin fanfarronerías. Luego nos dirigimos a uno de los bares donde convencían a los sabios para venir a UCSD. Una barra impresionante con vista plena a la bahía y largan la ronda de margaritas. Segunda estación en “Old Town” ya en San Diego y siguen los margaritas en el bar preferido de Clinton. No paramos de hablar y contar anécdotas y hacemos un alto para telefonear a Bs As y hablar con Dante H que comía puchero junto a Cita.

“¿Qué opinarías si te hablan de comida mexicana gourmet?” me dice Ted y yo solo lo miro. Puede ser otro gran chiste, pero no se. Cruzamos la calle y subimos al primer piso de "El Agave", un restaurante mexicano impresionante: todas las paredes tapizadas de botellas de tequilas. 1200 variedades de tequila. Pide una mesa en la terraza y allí estamos. “¡Que mal viven los pobres!”.

Pide dos shots de tequila especial, dos margaritas y los mozos (por su cuenta) traen dos vasos enormes de agua.

Los shots vienen en pequeños alambiques con soportes de madera y acompañados de jugo de tomate condimentado. Los margaritas son también una fiesta y pide algo para picar. Allí confirmé que lo de comida mexicana gourmet no era un chiste. Ceviche de mejillones y quesadillas con hongos preparados y presentados al más alto nivel gourmet y con un sabor inolvidable.

Muy alegres por habernos conocido (y mucho habrá colaborado el tequila), me devolvió al hotel con la consigna de volver a vernos.

En hotel tengo otro mensaje. Este es de un grupo de médicos argentinos que están acá por el mismo congreso que me convoca y empieza mañana. Me dicen que van a cenar frente al mar muy cerca de mi hotel. Que por favor me de una vuelta.

Si bien ya había pasado el 6 de Abril en Argentina, acá en San Diego la fecha aun era válida así que salí caminando buscando aire del mar. Llegué al restaurante y encontré a 10 compatriotas con los que cerré el día comiendo pescado, bebiendo una copa y sobre el final consiguieron una velita para apagar sobre un creme brulee.

Me preguntó uno de los diez si era la primera vez que pasaba mi cumpleaños sin mis amigos o familia. Le dije que no, no era la primera vez y que no se preocupara que este festejo estuvo bastante bien.

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