

Nadie recuerda al primer ladrón friense y costará recordar a los primeros policías del pueblo. Lo que será inolvidable será el mes de enero del 2011 en los días que la ciudad se quedó nuevamente sin delincuentes y sin policías.
“Quedamos indefensos” dice mi padre, para luego reflexionar y terminar la frase: “Aunque quien sabe”…….
El día 5 de Enero alrededor de las 7 de la tarde, un asesino que aun está sin condena le disparó un tiro en la nuca a Jonatan “Jony” Barrera, policía de la ciudad.
¡Un tiro en la nuca!
La cronología del crimen según los periódicos de Sgo. Del Estero, da comienzo el día 5 de Enero del 2011 a las 18:50 hs, momento en que Jony Barrera solicita refuerzos a la base pues está persiguiendo a dos sospechosos armados en una motocicleta por la calle Eva Perón al oeste.
Salvo los periodistas, todos sabemos que la cronología de los hechos empieza muchos años antes cuando empezó la historia de la droga en Frías, los traficantes y las supuestas complicidades entre delincuentes y autoridades.
Si Jony hubiese especulado con la sentencia que la lucha contra la droga es una guerra perdida, jamás hubiese salido al encuentro de esa bala.
No conocí a Jony y ya es tarde, pero indudablemente el no se dejó impresionar por las historias de los poderosos carteles de droga mexicanos y colombianos, ni por las luchas de la FARC ni “Tirofijo”, ni por las historias de la DEA o División Miami, ni por la guerra del Cartel de Juárez o las matanzas en Tijuana o Sonora o en el Shopping Center de Martínez o el avión de los Juliá ni lo que usted quiera.
Jony seguramente creyó en sus padres, en sus mayores, en sus jefes y en la sociedad que le hablaron y le mostraron los daños irreparables que hace la droga en una comunidad pequeña y pobre.
Como en la vieja época de los obrajes y los hacheros envenenados con agua ardiente de mala calidad, imagino a los vendedores de la droga frienses como mercachifles de una pasta base de cuarta, de porros maltrechos, de fibra de vidrio mezclada o de raspaduras de ollas de cocinas clandestinas de un producto que tendrá mejor mercado en un “jet set” de mayor poder adquisitivo.
Jony sabía que la sociedad y la vida cotidiana en Frías están descompuestas. Nunca más dormir con las puertas abiertas o sacar los catres con el inmenso calor. Nunca más ir de fiesta o abrir las puertas a la fiesta con amigos. Nunca más andar tranquilo por las noches y volver a dormir de madrugada con la fresca y esperar que el aire calmo haya entrado por las ventanas que dejamos para palear el infierno. Nunca más los chicos dejarán la adolescencia lentamente en las calles cobijados por la paternal mirada de los mayores en la noche friense. Nunca más quedará tu auto placidamente estacionado en la calle y ya jamás tu bolichito, tu kiosquito, tu almacén o tu tienda descansarán en la paz de la noche. Ya no podemos dejar a los viejos solos en sus casas sin miedo a que la paz y el respeto que aseguraba la ciudad a los que habían marcado la senda se vea quebrada por una incursión nocturna de estos poseídos por la violencia, la enajenación química, la exclusión y la doble cadena de la droga de mala calidad por un lado y un jefe perverso que sabe para que se la da por otro.
La situación parece sencilla de entender: Ante la histórica frustración o las dificultades propias de una zona humilde, los seres humanos históricamente buscaron escaparle a las penas. Durante siglos el alcohol acompañó los pesares de muchísima gente y se incorporó en el folklore. No vamos a hacer una apología del alcoholismo, pero la sociedad sabía manejarse con este tema.
Mucho se escribió sobre los problemas que trae el alcohol. No hace falta repetirlos. Son conocidos y son muchos. La diferencia con este nuevo problema que traen las drogas es que estas últimas consiguen manejar de modo químico al adicto. Le generan una dependencia psíquica y física y a partir de esa circunstancia de indefinición el adicto hará cualquier cosa por droga y les aseguro que la hará porque además la descarga de neurotransmisores genera una sensación de omnipotencia. El que está usando cocaína o derivados se sentirá un súper héroe. Ya no hay frustraciones ni tristezas, no hay barreras, no hay imposibles. Nada ni nadie lo detiene. Si tiene que robar: roba; piensa que nadie se dará cuenta o que si lo descubren seguirá impune. Si tiene que matar, lo hará. Jamás pensará mientras está bajo el efecto de la cocaína que podrá ser descubierto y encarcelado.
El círculo entonces se entiende: una persona sin horizontes ni perspectiva experimenta con la droga que le acerca el sistema de su futuro amo. Al principio todo es invitación, luego hay que “pagarla” con dinero o con especies. Hay que conseguir dinero de cualquier modo o hacer favores a cambio. Ya no hay libertad.
Ya sos esclavo.
El sistema mundial de la droga es una multinacional como cualquiera. Por ahora cuenta con el “beneficio” de ser ilegal con lo cual no debe ajustarse a los controles estatales. Así sustancias que generan terrible adicción y consumo están fuera de todo control estatal lo que les permite una cadena de producción de bajo costo con aporte de materias primas que se pagan monedas y que se consigue con el trabajo de peones rurales de reciben migajas. Luego la materia prima pasa a “laboratorios” igualmente clandestinos sin ningún control en las normas de elaboración ni controles de calidad para el producto ni para los operarios. Allí la “calidad” se maneja por paladar del consumidor y por el efecto subjetivo del que la prueba. Este control es tan ridículo como pretender aprobar la venta de alimentos o bebidas porque a los consumidores simplemente “les guste o no” sin importar normas de bioseguridad ni cadenas de mantenimiento.
Con este producto producido de materia prima barata y abundante en cocinas ilegales igualmente baratas y productivas el mercado queda listo para ser inundado de la sustancia que sea.
Allí llega la cadena de distribución y comercialización que requiere verdadera inversión por parte de los dueños del negocio. En nuestro caso la droga producida en America Latina debe viajar a USA (razón por la que México se desangra) y la que llega a Argentina viaja a Europa (principalmente a España) de un modo descarado como podemos apreciar en el último escándalo del avión de los Juliá.
A modo de ejemplo reproduzco un informe publicado en Internet:
“Al productor en Colombia lo arreglan por bolsa que son monedas así que muchas bolsas , hacen un kilo de "la buena" es decir llega al Jefe de Cartel "el manda mas" a un costo de unos 500 dólares "que no es nada", Luego vienen "las mulas," esas personas que reducen la droga a tamaño de corchos porque así son los paquetitos que degluten y tragan y así pasan la frontera con eso en el estomago para luego tomar un laxante y despedirlo, por cuarenta paquetitos se ganan unos 200 dólares, a veces 400, pasar un kilo requiere varias mulas y algunos días.
Cuando la droga cruzo la frontera resulta que el costo llega a los 5000 dólares donde el reducidor toma la decisión:
1 - la reduce en droga "de menor calidad", que venderá mas barata a razón del "raviol" a 5 o 7 pesos argentínos o
2 - la manda buena y costará unos 40 pesos argentinos sino eres argentino el peso argentino multiplicarlo por tres será el precio dólar, sigo:, en ese caso los 5000 dólares se le subirán en ganancia de tantos ravioles vendidos a unos 40.000 solo para el, al menos claro que decida mandarla a Europa, porque allí la droga escasea, se paga fortunas y puede ganar entre los 60.000 y 80.000.”
“Para el consumidor le sale a 40,000 pesos el kilo y esa la pueden rebajar par que les de mas ganancia un consumidor pasivo gasta 50 pesos diarios o sea 1,500al mes x12...18,000 estamos hablando de un consumidor pasivo que 50 pesos son 30 grs. 30 grs es mas o menos una cucharada. “
Frías está en una situación clara: instalada en la provincia plagada de pistas clandestinas de aterrizaje, los traficantes van pagando silencios y transporte con parte de la carga. Es fácil imaginar que ellos no viajan con efectivo.
Desde allí empieza una cadena comercial por el consumidor mas pobre, ergo, por regla del capitalismo, recibirá la sustancia de inferior calidad para un mercado despreciable.
Los amos o patrones locales que necesitan perros desbocados para manejar a su antojo, inundan las calles de esta porquería terriblemente adictiva y dañina. Como bien saben por los experimentos en las grandes ciudades, los consumidores de paco, crack o pasta base morirán jóvenes víctimas de la droga, de la violencia que ellos mismo generan de enfermedades transmisibles (tipo HIV) o terminarán presos. Muerto el perro…piensan ellos.
El problema entonces se genera en las pequeñas comunidades como Frías donde la sociedad no está preparada para este grado de violencia.
¿A quien fuera de nuestra comunidad le puede interesar que un adicto al paco entre a la casa de un anciano a robar jubilaciones y medallitas recordatorias para reducirlas y volver a comprar paco? Solo a los vecinos.
Los políticos le echarán la culpa a la policía y la policía dirá que la justicia manejada por los políticos no los ayuda y luego se dirá que la pobreza, que el capitalismo, que el socialismo, que la mano dura, que el galantismo, etc.
Mientras llega la solución al problema (es probable que la legalización de la droga sea la única herramienta visible) lo único que podemos hacer es mirarnos adentro y mirar en nuestra casa. Mirar a nuestro pueblo y a nuestros vecinos. Mirar a los más necesitados y acercarles una mano. Rearmar la red social con las escuelas, los clubes, las iglesias, las sociedades, las fuerzas vivas y los poderes del Estado y ayudar a los que están indefensos o necesitados. No queda otra salida que la solidaridad extrema Encerrarnos y creer que nada nos pasará es inútil.
Lamento terriblemente la muerte de Jony y aterra saber que por Frías merodea una persona capaz de pegarte un tiro en la nuca.
Este borbotón de sangre rebalsó un estanque que ya era insoportable y con la muerte del mártir solo queda esperar que todo el mundo entienda el real peligro de jugar con fuego para obtener más dinero. Dinero sucio.
Ojala Jony Barrera sea el último muerto víctima de esta descomposición., al menos eso les traerá algo de sosiego a su familia y amigos
Si la muerte de Jony ocurrió en vano, será el principio del fin y ya no solo desaparecerá el ferrocarril, desaparecerá la Ciudad de la Amistad, desaparecerá la civilización y la salina y el desierto volverán a avanzar hasta que no quede nada y todos nos olvidemos de Frías.

3 comentarios:
Jorge hola como andas??!! yo bien trabajando y con mi rinitis alérgica q es ya parte de mi vida. TE FELICITO por el relato q a través de Vicky compartí sobre lo sucedido en FRÍAS. Digamos se convirtió en " EX CIUDAD DE LA AMISTAD"??? La verdad q uno ve ciertas cosas que hace 10 años atrás no pensaba q aquí en Frias sucedan.... pensé que ver zapatillas colgadas en los cables solo era en las películas yanqui! Desde aquí, q para mi quiero seguir considerando a FRIAS, CIUDAD DE LA AMISTAD les mando besoss y espero q esten muy bien. NUevamente felicitaciones y gracias por tu relato- Luchy Stoppa
Hola, es muy cierto lo de tu artìculo, pero te tengo una mala noticia. En Frias nunca se va a exclarecer este hecho, hay muchisimos intereses politicos en juego. ¿Quien no sabe que la droga(grande) en Frias la trajeron los de gran poder adquisitivo? Los que hoy siguen al frente o colgados de alguna parte del gobiernno. ¿y? Zamora, Cristina, etc.... financian sus campañas con dinero de la droga, ¿Y? Lo siento por todos nosotros............!!!!!!!!!
Querido amigo comparto con dolor tu comentario, es lamentable como real todo lo que escribiste. Los que nos fuimos físicamente de Frías y volvemos periódicamente miramos con sufrimiento la globalización de la corrupción. Tal vez este sea el momento en que el pueblo deba salir a la calle. Frías tal vez reaccione y salga en una pueblada a defenderse. Un besobrazo.
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